Begur

Begur, perla de la Costa Brava

Begur es una tranquila localidad costera de tan solo 4.000 habitantes ubicada en el centro de la Costa Brava, la vasta franja de unos 200km de largo que cubre el litoral norte español, limítrofe con Francia.

Si algo caracteriza a esta parte de nuestro litoral es la belleza incomparable de su costa, en la cual las largas playas como Palamós, Platja d’Aro, Roses o Pals se combinan con calas de alto valor paisajístico y natural. Calas en la que el abrupto escenario rocoso se combina con los pinos que en ellos nacen y que acaban acariciando el mar. De ahí el calificativo de Brava (acuñado a principios del siglo pasado). Y dentro de este marco de belleza cromática y natural sublime, el macizo de Begur eleva aún más la esencia de esta zona, dado que en él yacen las que probablemente sean las calas más espectaculares de toda la costa. Estamos hablando de Aiguablava, Sa Tuna, Sa Riera, Platja Fonda, Tamariu o Aiguaxelida, ejemplos de rincones en los que la naturaleza boscosa y el mar se unen para formar un paisaje esplendoroso.

No podemos pasar por alto que Begur, y prácticamente toda la Costa Brava, pertenecen a la comarca del Ampurdán, insigne territorio en la historia de la península dado que fue el punto de entrada de la romanización en nuestro país, en el siglo III aC (en concreto la bahía de Rosas). Aunque no hay que olvidar que ya anteriormente los griegos fundaron la archiconocida Emporion (donde en la actualidad se encuentran las ruinas de gran valor arqueológico), centro comercial de capital importancia por aquella época. Desde la llegada de los romanos esta zona del litoral mediterráneo ya comenzó a adquirir una notable fama como lugar de residencia al convertirse en destino de retiro de muchos oficiales imperiales, a los cuales el César otorgaba tierras una vez cumplidos sus servicios militares para el Imperio. Y, efectivamente, fue así como esta región inició una carrera de imparable prestigio fuera de nuestras fronteras, de forma que las sucesivas llegadas de habitantes no han hecho sino confirmar aquello que los autóctonos siempre han sabido: que la calidad de vida de la Costa Brava es muy superior a la del resto de zonas de nuestro entorno geográfico.

¿Y qué hace de la Costa Brava y, en concreto de Begur, un entorno tan especial? Pues el clima, la belleza incomparable de su costa, la riqueza cromática de sus paisajes, la pureza de su aire (alejado de cualquier centro industrial)... Son características que hacen de esta zona el lugar ideal para disfrutar del sol en verano y de la paz en invierno. De hecho, los Pirineos se encuentran a sólo dos horas en automóvil y en invierno aloja excelentes instalaciones de nieve, además de ser un mirador privilegiado de toda la región.

El entorno de Begur también recogen algo de esa belleza intrínseca que envuelve su paisaje. Así, encontramos a pocos kilómetros pueblos que aún conservan intacto su encanto medieval, del que la arquitectura es todavía un claro representante. Pals, Peratallada, Palau-Sator, Torroella o Esclanyà son sólo algunos ejemplos de pueblos cercanos a Begur que comparten la esencia del Empordà. Pueblos que se extienden entre magníficas vistas de campos sembrados de arroz, flores o girasoles, y entre los cuales se encontramos las masias, denominación típica del caserío catalán. Y es entonces cuando realmente el viajero tiene la sensación de encontrarse inmerso en un cuadro paisajístico hecho realidad, un lugar donde la historia aún conserva huella en la fisonomia de la zona. Porque castillos como los de Begur o Torroella de Montgrí (antiguos bastiones contra los ataques piratas que padecían regularmente los lugareños) son testimonios mudos de ese pasado que aún puede percibirse en este lugar.

Begur y la Costa Brava no sólo son célebres por lo que existe sobre ellos. También por lo que se hace. Es así que encontramos una maravillosa producción local en la elaboración de vinos de denominación de origen del Ampurdán. Además sus habitantes aún conservan el encanto de la buena cocina y, sobre todo, de los buenos platos servidos en familia. La participación en los eventos tradicionales del pueblo es aquí muy activa. Un buen ejemplo de ello es el baile típico catalán de la sardana, celebrado varias veces al año, y en el que todos los participantes unen sus manos como símbolo de fraternidad en la plaza del pueblo. Museos, festivales musicales de verano (de jazz, música clásica y de rock), e incluso discotecas en forma de carpas situadas en pleno bosque, son algunas de las otras ofertas que complementan la gran variedad de actividades de ocio que pueden llevarse a cabo en esta zona.

Sin lugar a dudas, Begur y sus alrededores gozan de unas excelentes instalaciones para la práctica deportiva. Los amantes del golf, del tenis, del submarinismo e incluso del paracaidismo o del windsurf tienen como punto de reunión esta zona para llevar a cabo su actividad. Podemos encontrar, además, gimnasios, puertos destinados a la navegación deportiva y de recreo, circuitos de karting, etc.

En esta pequeña zona del Ampurdán es muy frecuente la práctica de la natación, el vuelo con ultraligero, los paseos a caballo, las excursiones a pie, el mountain-bike, el senderismo, el esquí acuático, la pesca con caña, el voley-playa... y todo un mundo de posibilidades para disfrutar en nuestro tiempo libre que hacen de Begur el lugar perfecto para mantenerse en forma.

Así es Begur y la Costa Brava. Un lugar que le espera para disfrutar de sus vacaciones o de su nueva vida en el mejor entorno natural que pueda encontrar.